
En estos días he visto las dos pelis que han triunfado este año en los premios Oscar: One battle after another (Una batalla tras otra) y Sinners (Los pecadores).
Las dos vienen a tratar el mismo tema: el supremacismo blanco en los Estados Unidos y las dos me han gustado mucho.
En las dos, la música es parte muy importante de la acción. En la primera, acompaña de forma agobiante, de forma que te hace seguir atento a lo que está ocurriendo; en la segunda, la música se convierte en religión, es tratada como si fuera algo sagrado.
Las dos películas, a veces me han parecido muy modernas, y me he encontrado con escenas que no estoy acostumbrado a ver, como de realismo mágico.
La primera pretende ser más seria, dar un tratamiento más formal a un grave problema actual y completamente real, pero creo que caricaturiza demasiado a los "malos", los blancos racistas, y hace que pierda fuerza el mensaje.

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