Primer brevet de la temporada para mí, con 300 km por las campiñas de Córdoba y Sevilla: Doña Mencía, Puente Genil, Carmona, Lora del Río, Écija, Aguilar...
Me acerco en coche desde Campillos, y cerca de Lucena ya empieza a llover, lluvia fina pero espesa. Llego a la estación de Doña Mencía, sigue lloviendo y la sensación térmica es baja. Me acerco al lugar de salida y allí me encuentro con otros ocho compañeros, algunos ya conocidos de otras aventuras: Edu y José del Castillo de Locubín, Manasés de Las Gabias, Fernando de Antequera, Antonio de Zuheros, Julien de Málaga, Eduardo de Priego y Agustín de Huelva.
Saludos, café con degustación de turrolate de Priego, foto... y comenzamos, con malas sensaciones meteorológicas y mucha precaución en las primeras bajadas. Ahí me doy cuenta que el freno delantero no me funciona, lo que hace que vaya con bastante miedo en esos primeros kilómetros, todavía de noche y lloviendo.
Entrando a Lucena, primer pinchazo, Manasés, cómo no 😅. Lo solucionamos con una mecha y seguimos, ya de día.
Decidimos la próxima parada para desayunar en Herrera. Sigue lloviendo hasta Puente Genil y quien más y que menos se va calando. En Herrera, unas ricas tostadas y seguimos.
Al poco tiempo la bici de Eduardo empieza a hacer ruidos raros, pensamos que la cadena no tiene lubricación, le echamos aceite y parece que se soluciona. Sin embargo, al cabo de unos kilómetros se le sale el plato por completo. Intentamos arreglarlo pero no podemos. Así que llamada al seguro, taxi y fin de la ruta para él.
Hemos quedado ocho y el grupo sigue junto. Llegando a Lantejuela nuevo pinchazo, esta vez de Julien. Mientras se arregla, José empieza jugar con el dron y yo miro bien lo del freno delantero. Me doy cuenta que la maneta topa contra el manillar y las pastillas no hacen presión contra los discos. El tornillo para ajustarlo necesita una llave muy larga, de las que no llevamos en ruta, con lo que no puedo hacer nada y así se queda. Todo el día voy preocupado porque aunque no hay bajadas en las que necesite frenar mucho, si que tengo miedo de que un frenazo brusco en el grupo me haga provocar un accidente entre nosotros.
En ese momento llevamos unos 100 km y el grupo se empieza a desgranar, va costando seguir el ritmo de las locomotoras en las pequeñas subidas que nos vamos encontrando. Pasamos por muchas lagunas y charcas a lo largo de todo el recorrido, todo está verde y se empiezan a ver muchas flores. Quedamos cinco por delante y así llegamos a Carmona. Paramos a comer un bocata, y a la salida del bar, Manasés y Antonio se despistan en el pueblo y nos pierden, ya no nos pillaran en lo que queda de día. Ahora somos tres delante: Agustín, Fernando y yo. Pero resulta que al rato adelantamos a José, que había hecho la parada a comer más rápida que la nuestra. Su ritmo es más relajado y se va quedando atrás. Continuamos con la idea de parar en Peñaflor esperando a que lleguen más compañeros, aunque no lo hacen.
Agustín y yo seguimos a duras penas la rueda de Fernando por las larguísimas rectas que hay hasta Palma del Río y Écija.
A partir de ahí comienzan las subidas y nuestro trío se convierte en tres unidades. Quedan 75 km de terreno casi siempre ascendente, aunque nunca con fuertes porcentajes.
En Santaella paro a comer tranquilamente y me coge Agustín, pero me dice que no espere y salgo de nuevo solo. La tarde va cayendo y el atardecer es precioso en esas campiñas.
En Aguilar se me hace de noche y decido parar a comer algo más contudente, en el Mercadona que sé dónde está. Aunque no me queda mucho, me alegro de haber parado, pues el resto del camino lo hago con más alegría. La noche es perfecta, la carretera ya está seca y no hace frío. A falta de unos 15 km cojo a Agustín que me había adelantado en Aguilar. Ya me quedo con él todo lo que nos queda por subir y llegamos juntos a la meta, o mejor dicho, al destino, que en los brevets no hay metas 😂.
Tranquilamente meto todo en el coche, me lavo, me cambio de ropa, y para Campillos de nuevo. Al poco de salir me cruzo con tres de los compañeros que están terminando de subir a Doña Mencía. Como luego compruebo, supongo que serían José, Manasés y Antonio.
Un día estupendo, fantásticos paisajes, y mejor compañía.
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