Empieza el día a las siete, con el canto del almuédano en la pequeña mezquita de enfrente. Mientras me tomo un café, lo que se oye es lluvia, pajarillos y gallos.
Empiezo la ruta de tres días para ver el sur del país. Vamos en un minibus 17 personas (yo soy el impar 😃): españoles, italianas, polacos, checos y japoneses; como un Erasmus.
Ha llovido bastante y este terreno es completamente llano, por lo que hay grandes charcos. El campo, todo verde en estás fechas y muchos olivos. La tierra es roja, lo que me hace entender porqué Marrakech es llamada la "ciudad roja", y pasamos varios ríos que bajan de las altas montañas que ya se ven cubiertas de nieve a lo lejos. Paramos para un café al comenzar la subida a los Atlas. En la carretera solo camiones y un montón de autobuses turísticos como el mío.
Subimos hasta 2 200 metros, al puerto Tizi n'Tichka. Es una subida constante y larguísima, que no quiero ni imaginarme en la bici 😃. En lo alto, mucha nieve, sin ser una capa muy espesa.
Al pasar el puerto se puede decir que comienza el desierto, se acaba lo verde y solo hay mucha piedra y matojos. Apenas hay árboles, almendros y poco más. En los bancales llanos hay olivos, pero ya muy salteados y enclenques. Al pasar los pueblos aún se ven muchas casas de adobe, siempre rojas, y me pregunto de qué vivirá o viviría la gente aquí, se me antoja un terreno malo y duro. A veces hay una excepción al rojo de las construcciones ya que las mezquitas son de color amarillo albero.
Así llegamos a Ait Ben Haddou. Es una kasbash, una alcazaba, bereber medieval, con todas las edificaciones de adobe. Está declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO y verdaderamente es un sitio mágico, en el que se han rodado escenas de muchas películas. Nos enseñan cómo se consiguen los colores para los tintes usando té, azafrán o índigo y también a ponernos un turbante.
Pasamos por Ouarzazate, que varios estudios de cine y desde la carretera veo una ciudad de Star Wars. Ahí no paramos.
El viaje continúa por esos páramos, con un paisaje y pueblos que llegan a ser monótonos, hasta que nos metemos en la Garganta de Dades. Una pasada, uno de esos sitios a los que se viene a aprender geología. Se parece a algunas zonas de España, pero a lo bestia, grandioso. No es una garganta muy estrecha, pero casi mejor, así se aprecia todo bien desde el autobús. Paramos en el Mirador de los Dedos de Mono para unas fotos y llegamos al hotel, La Gacela de Dades, sobre las 7:30. Fin de la jornada. Hemos hecho algo más de 350 km.
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