Empieza el día muy temprano, casi de noche. Salgo de la medina por la puerta más cercana al riad u me encuentro con el palacio real. Mucho muro y vigilancia, lo que hace que no esté a gusto. Además, como luego comprobaré, tengo entendido que a los edificios oficiales no se les pueden echar fotos, así que vuelvo a entrar en las murallas. Voy hacia la mezquita de Moulay El Yazid, pero por callejones a los que anoche no me hubiera atrevido a entrar.Calles y viviendas muy humildes, pero nada especial: niños yendo al instituto y gente que empieza a trabajar, montando los tenderetes y abriendo los locales.
Vuelvo al riad a desayunar. Pan de varias clases, queso, mermeladas, aceite, verduras, zumo natural.... tremendo 😃.
Y empiezan las visitas. El primer sitio, las Tumbas Saadíes. Están de obras, pero el lugar merece la pena, con un par de edificios muy chulos y las tumbas muy curiosas, no se parecen a las de otros cementerios islámicos.
Sigo callejeando. Todas las calles son estrechas, algunas mucho, y en casi todas hay comercios. Llego a la Plaza de Ferblantiers, que tiene una bonita puerta a la muralla, y salgo por ella.
Vuelvo a encontrarme con los muros del Palacio Real, pero por otro lado, y rodeando las murallas, me encuentro el cementerio judío. No entro porque creo que con lo que se ve desde fuera es suficiente. A continuación me acerco a la sinagoga. Dicen que se fundó en 1492, cuando los Reyes Católicos amablemente invitaron a esta gente a salir de España. Hay salas como pequeños museos y la sinagoga propiamente dicha. Otra visita que también merece la pena.
Llego al Palacio de la Bahía, pero decido no entrar. También están de obras y hay unos murales en los jardines de fuera con fotos que no me llaman mucho la atención.
La siguiente visita será la Madraza, la Medersa Ben Youssef. Está un poco lejos y hay que pasar por muchos zocos. El laberinto de calles, lo abigarrado, y casi siempre lo feo que está todo, es difícil de explicar. No termina nunca, con puertas, pasadizos y recovecos a cada paso.
Y empieza a llover para no parar en toda la tarde.
Entro en la Madraza y me encuentro con lo mejor que he visto hasta ahora. Un edificio muy bien conservado, o restaurado, con arquitectura y decoración islámica. En realidad, no tiene nada que no se vea en la Alhambra, pero me ha gustado mucho.
Como sigue lloviendo, poco más se puede hacer. Entro en una cafetería con vistas a la torre de la mezquita Koutoubia, hermana mayor de la Giralda. Ahí escribo esto, esperando a la hora de cenar. Creo que voy a ir a comer cordero a un sitio en la plaza Jemaa el Fna que me recomienda la agencia.
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