Aprovecho unos días más frescos en medio de las olas de calor -más bien habría que hablar de olas de fresco- para hacer la ruta de Campillos a Sevilla que tenía desde hace tiempo en mente, pero decido hacerla buscando caminos de tierra y me encuentro con la agradable sorpresa de este camino, llamado Corredor verde del río Guadaira, que me llevará desde Morón de la Frontera hasta Sevilla.
Salgo temprano de Campillos por la carretera de El Saucejo. Como siempre, una carretera muy agradable y con bonitos paisajes: olivos, pipas, rastrojos de trigo y aerogeneradores. Siempre con la vista final de de la Sierra del Tablón y sus picos gemelos, el Terril y el Peñón de Algámitas, los dos más altos de la provincia de Sevilla.
Al acercarme al pueblo tomo una foto para mi colección a la rotonda del capacho de aceitunas en El Saucejo y me salgo por primera vez de la carretera para coger el antiguo camino hasta Villanueva de San Juan que ahora es el GR 246 y forma parte de un Camino de Santiago, el Camino de la Frontera, quedando ambos en la lista de próximas investigaciones para otra ocasión 😊. El camino va por el borde de grandes barrancos y cárcavas -hay un "Cerro de Andújar"- que van formando los arroyos al ir bajando hasta el rio Corbones mientras este sigue disfrutando de su paso entre montañas, aunque ya con muchos olivos, antes de quedar encerrado en el embalse de Cazalla. Cruzo el río en el bonito Puente de los Seis Ojos poco antes de llegar a Villanueva.
En Alcalá, todo lo que veo me sorprende de manera muy agradable: el Camino de los Molinos, el castillo, el puente del dragón... y seguro que hay muchas más cosas que admirar. En fin, que es un pueblo del que no sabía nada, y compruebo que merecería mucho la pena para pasar algún día en él.
Desde Alcalá se está construyendo un carril bici que llega a Sevilla y que ya está casi terminado. Sigue por la orilla del río hasta el Canal de los Presos, continuando por el borde del canal hasta la Universidad Pablo de Olavide. Es la última etapa de otro Camino de Santiago, el de la Vía Augusta, que viene desde Cádiz hasta Sevilla. Se me antoja que ahora quien no tiene un camino jacobeo que pasa su puerta no tiene nada 😅.
Entro en Sevilla, cómo no, por el Parque Guadaira, que a la una del mediodía de un domingo de julio está completamente desierto, y lo aprovecho para quitarme el polvo del camino en una fuente.
Fin de ruta. Primera parada para rehidratación con un jarrón de cerveza en el 100 Montaditos cerca del campo del Betis. Tengo todavía casi cinco horas horas antes de coger el tren de vuelta, y tengo una bici, me puedo pasear a gusto por la ciudad. Decido ir a Triana a comer, a intentar encontrar algún sitio "auténtico". Doy unas vueltas y termino parando en Casa Oliva, más o menos lo que buscaba, los camareros no van con la tiza en la oreja, pero buena calidad y platos tradicionales.
Después de esto, unas vueltas por la Expo, a ver cómo va evolucionando, y bueno, se mezclan zonas muy dejadas con otras que están arregladas y en pleno funcionamiento habiendo empresas y organismos públicos establecidos allí. Prácticamente no encuentro a nadie por allí, siendo la tarde de un domingo de verano, pero siempre hay quien vigila: un dron me acompaña mientras estoy curioseando y tomando fotos en el pabellón de Marruecos. 😳
Para acabar, el desastre de trenes que tenemos: me cancelan el que debía tomar y debo esperar dos horas más en Santa Justa al siguiente. Todavía me quedarían dos horas de viaje y algo más de media en bici desde Santa Ana a Campillos. Llego a casa a las once y media de la noche. Menos mal que preparando el viaje se me apareció el ministro de los trenes y me aconsejó que echara las luces por siaca.Vaya día más completo 😅

Comentarios
Publicar un comentario